Un derbi nunca es un amistoso, y mucho menos cuando lo disputan Palencia y Valladolid. Aunque este curso no se crucen en liga —los morados en Primera FEB y los pucelanos en Segunda—, el duelo de pretemporada tuvo la tensión, la intensidad y hasta la afición propia de un clásico regional. Además, el encuentro en el Municipal de Palencia tenía un trasfondo solidario: la recaudación íntegra (entradas a cinco euros y papeletas para un sorteo) se destinó a los vecinos de San Pedro de Cansoles, arrasado por los incendios de este verano.

El quinteto inicial de Lezkano fue Wintering, Manu, Borg, Armus y Kamba, recibido con una ovación en su regreso tras seis meses lesionado. El inicio, sin embargo, dejó en evidencia la primera gran grieta: el juego interior. El Valladolid castigó con facilidad bajo el aro, mientras Palencia fiaba su producción ofensiva al triple… y con escaso acierto. Taiwo se adueñó de la zona y los visitantes se marcharon por delante en el primer cuarto (19-22).
El segundo periodo trajo la reacción local. Jakovics y Borg equilibraron el marcador desde fuera, Kunkel dio la primera ventaja clara (43-38) y al descanso Palencia se marchó con ligera renta (50-45). No obstante, el guion era preocupante: 40% de los puntos locales llegaban de la pintura… pero encajando 26 en la propia.
El paso por vestuarios no solucionó nada. El partido se convirtió en un correcalles, con pérdidas, precipitación y pocas ideas. Palencia seguía sin explotar a sus interiores —Ugochukwu y Armus—, con problemas para rebotear y producir cerca del aro. Valladolid, con mayor energía, se mantuvo siempre a tiro (70-66 al final del tercer cuarto).

El último cuarto confirmó las dudas. Vrankic, limitado en minutos, trató de sostener al equipo con dos triples consecutivos (79-78), pero la debilidad interior volvió a pasar factura: los pucelanos encontraron puertas de atrás y penetraciones sencillas. Con 86-87 y apenas segundos en el reloj, Manu tuvo en sus manos un triple ganador. El balón no entró y, tras varias luchas por el rebote, se escapó por el fondo.
Primera derrota de la pretemporada para el Súper Agropal, clara en el diagnóstico: 52 puntos recibidos en la pintura y solo 26 anotados dentro, veinte de ellos en la primera parte.

A diez días del inicio de liga, la derrota deja más que un borrón en la pretemporada. Señala la gran tarea pendiente de Super Agropal Palencia: reforzar y consolidar su juego interior para competir en una Primera FEB que será más dura que nunca.

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