noviembre 7, 2026

Iberolea Palencia baja al barro para superar a un decepcionante Granada

El conjunto de Natxo Lezkano firmó una segunda parte mucho más convincente para imponerse por 72-56 a un Coviran Granada que llegó al Municipal con una plantilla de lujo, pero se marchó dejando una imagen muy alejada de las expectativas. Ngom, Littleson y Vucetic lideraron a un Palencia que encontró en la defensa el camino hacia una nueva victoria en La Caldera de Castilla.

El partido comenzó con una de esas escenas que justifican por sí solas la pasión por el baloncesto. El Municipal recibió con los brazos abiertos a los exmorados que ahora defienden la camiseta del Coviran Granada: Tanner McGrew, Mus Barro y, muy especialmente, Mathieu Kamba. El alero recibió una de las mayores muestras de cariño que se recuerdan en la cancha palentina, con una sonora ovación de la grada y el bonito detalle del club, que le hizo entrega de una camiseta conmemorativa de manos de su presidente, Gonzalo Ibáñez. Un prólogo cargado de emoción para una noche que, en lo deportivo, tuvo bastante más de Halloween que de espectáculo.

Porque la primera mitad fue, por momentos, una auténtica película de terror para los amantes del buen baloncesto. Juego espeso, poco acierto, errores en situaciones relativamente sencillas y dos equipos que parecían empeñados en no encontrar el camino hacia el aro. El Iberolea Palencia, al menos, encontró refugio en su defensa, mucho más consistente que la de un Granada que aterrizaba en el Municipal con una plantilla sobrada para aspirar a todo, pero que terminó ofreciendo una imagen difícil de reconocer.

Estadística Iberolea Palencia 72 – 56 Covirán Granada

 

El arranque fue igualado, con los granadinos estrenando el marcador y los palentinos tomando pronto la iniciativa. Ninguno de los dos conjuntos encontraba continuidad ofensiva y las imprecisiones se sucedían, aunque el equipo de Lezkano logró abrir una pequeña brecha gracias a su trabajo cerca del aro. Tanor Ngom comenzó a dejar su sello en ambos lados de la pista, imponiendo centímetros, intimidación y presencia en la pintura. El senegalés fue uno de los principales argumentos morados en un primer cuarto muy discreto que terminó con un escueto 13-7.

El segundo periodo arrancó con Littleson sumando para los locales, pero Niang frenó la progresión palentina y permitió que Granada enlazase sus mejores minutos. Los visitantes anotaron en apenas un minuto tantos puntos como habían conseguido durante todo el primer cuarto, aprovechando algunas desconexiones defensivas. Lezkano no tardó en detener el encuentro para reorganizar a los suyos y evitar que el partido cambiase de dueño.

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La respuesta llegó desde el perímetro. Dani Pérez estrenó la cuenta de triples del Iberolea y devolvió algo de aire a un ataque que necesitaba encontrar soluciones. Un parcial de 8-2 permitió a los morados recuperar el control y obligó a Ruiz a solicitar tiempo muerto con 23-17 en el marcador. Littleson y Vučetić empezaron a asumir responsabilidades, aunque el encuentro seguía sin despegar. Covirán Granada encontró más puntos en la pintura y mantuvo sus opciones, mientras el último ataque palentino antes del descanso tampoco obtuvo recompensa. Al descanso se llegó con un 29-25 que resumía bastante bien lo visto: poco acierto, muchas dudas y todavía mucho trabajo por hacer.

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El descanso sentó especialmente bien a los locales, .Littleson regresó dispuesto a cambiar el guion y abrió la segunda parte con un parcial personal que ayudó a disparar la ventaja. Granada volvió a atascarse y los palentinos aprovecharon el momento para dar el golpe que necesitaba. El conjunto morado elevó su intensidad defensiva, cerró mejor el rebote y encontró más fluidez en ataque. El 14-4 que llegó a firmar en ese tramo reflejó la diferencia entre un equipo que empezaba a creer en sus posibilidades y otro que se iba quedando sin respuestas.

Ngom volvió a hacerse grande cerca del aro, Vučetić aportó presencia y soluciones ofensivas y Jakovičs también se sumó a la fiesta. El tercer cuarto terminó siendo decisivo, con un 51-37 que dejaba el encuentro muy encarrilado. La defensa palentina había conseguido desactivar a un rival que, pese a la calidad individual de su plantilla, no encontraba ni ritmo ni argumentos colectivos para inquietar a los locales.

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El último periodo tuvo más tensión que baloncesto durante algunos minutos. Un encontronazo entre Littleson (falta) y Kljajic (flagrante) acabó derivando en una sucesión de técnicas que terminó con Ruiz fuera del partido, después de dos protestas consecutivas. Una escena innecesaria que terminó de complicar la noche granadina. Mientras tanto, Ngom continuaba levantando al público con sus acciones y Palencia disfrutaba de una ventaja que llegó a alcanzar los veinte puntos.

Kljajic intentó tirar de orgullo para maquillar el resultado, pero el encuentro estaba ya decidido. Con 66-47 y 3:57 por jugarse, el banquillo visitante tuvo que detener el partido sin su entrenador principal. Los últimos minutos fueron un trámite en el que los morados pudieron jugar sin la presión del marcador, aunque Lezkano siguió aprovechando las interrupciones para ajustar detalles hasta el final. El 72-56 definitivo confirmó una victoria construida, sobre todo, desde atrás.

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El Iberolea Palencia sumó así un nuevo triunfo en una Caldera de Castilla que sigue siendo territorio inexpugnable. Ngom, Littleson y Vučetić fueron protagonistas de una segunda parte en la que el equipo encontró las soluciones que le habían faltado antes del descanso. La actuación colectiva todavía deja margen de mejora, especialmente en ataque, pero la capacidad para elevar el nivel defensivo cuando el partido lo exige vuelve a ser una buena noticia para Lezkano.

Y, antes de marcharse, quedaba una última escena. Mathieu Kamba permaneció sobre la pista para agradecer el cariño de una afición que no olvidó su paso por Palencia y que volvió a corear su nombre. Su actuación deportiva no fue, seguramente, la que habría deseado en su regreso, pero el recibimiento dejó claro que hay vínculos que no entienden de camisetas ni de resultados. Un partido poco vistoso con final feliz para el Iberolea Palencia y un reencuentro que en si mismo justificaba la presencia en el pabellón.

Galería Iberolea Palencia 72 – 56 Covirán Granada

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